El Callejón de Hamel arte urbano con Son Cubano


Suele ser durante las etapas de crisis cuando las manifestaciones artísticas de todo tipo suelen aflorar con mas fuerza y de forma mas creativa, quizás sea a la necesidad de liberar tensiones, o se convierta en la vía alternativa a través de las que expresar. 

Determinadas ideas que si fueran expresadas utilizando cauces digamos mas formales serian censuradas. Se cumplía la década de los años 80´s del Siglo XX, Occidente se enfrentaba a múltiples incertidumbres principalmente consecuencia del derrumbe del muro y la desaparición de uno de los polos hegemónicos protagonista socio-político durante décadas. 

Serie de acontecimientos que en la Cuba castrista que por afinidades socio-ideológicas tuvieron un especial impacto, sometida la isla a un bloqueo comercial que había diezmado sus recursos, en aquel momento crucial.

Los millones de habitantes que poblaban la isla en aquel momento perdían uno de sus socios comerciales mas importantes y su principal proveedor de suministros, ya fueran productos de primera necesidad o aquellos de ambito tecnológico destinados a la industria.


MAS QUE UN PROYECTO DE ARTE URBANO DE EXPRESIÓN COLECTIVA
 
En aquel contexto de depresión económica y caracterizado por la escasez de expectativas es cuando el artista muralista Salvador Gonzalez Escalona, pone en marcha a escasos metros del Malecón de La Habana.

En un callejón que construido a principios de siglo por un empresario de origen Alemán de apellido Hamel (de ahí el nombre), y que iba a ser demolido por decisión de las autoridades de una ciudad que ya presentaba graves síntomas de decadencia.

Un proyecto de carácter colectivo aunque en sus inicios la mayor parte de los murales repletos de motivos que tienen como referencia, expresiones atavicas de corte místico como la santeria o sus vinculos a la cultura afro-cubana (todavia muy presente en la sociedad cubana).

Están firmados por Salvador, pronto se añadieron otros autores que de forma anónima y a lo largo de estos 30 años, han convertido las desconchadas paredes del callejón en el principal lugar de visita en el barrio de Cayo Largo.



ARTE URBANO AL RITMO DE HABANERA Y ACOMPAÑDO DE MOJITO

Un lugar de visita obligada si se quiere no solamente asistir a una de las primeras manifestaciones populares en términos de arte urbano de las muchas que ya se pueden visitar a lo largo de la isla Caribeña.

Sino porque además paseando por sus bulliciosas calles el viajero se puede dejar embriagar por una atmósfera presidida por el lirismo, de los versos que de forma espontánea están escritos en los muros de las casas.

Que se alternan con muestras de arte reciclado, esculturas realizadas con los objetos mas estrafalarios que uno puede imaginar, mientras se bebe un mojito en una de las numerosas tascas, en las que como colofón.

Uno se puede deleitar escuchando algunas de las mejores piezas de Son Cubano interpretadas por un elenco de artistas locales, autenticas instituciones como Chano Pozo, y toda la herencia rumbera que en él tiene su principal represante, O el guitarrista Pancho el bravo (entre otros) que harán las delicias de cualquier buen melómano.
  
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Aunque su principal atractivo esta en las representaciones murales que revisten sus paredes de color, en el Callejon de Hamel el viajero también contara con la oportunidad de deleitarse con la mejor música local o degustar su excelente gastronomía.



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