Pipilotti Rist, metafisica del renacimiento en el Sglo XXI


En el cada vez mas amplio y menos ortodoxo mundo del arte y de las múltiples expresiones artísticas que lo nutren, estamos asistiendo a un revival del concepto de renacimiento. Fenómeno que a lo largo del Siglo XX se ha manifestado de forma esporádica.

Pero que extrenado el Siglo XXI esta experimentando una reinvención, tanto desde el punto de vista conceptual como estético. Debido fundamentalmente a la incorporación de la nuevas tecnologías, y la irrupción de la era digital como componente de la practica artística.

Algo que implica una actualización de los estándares creativos cuya formula pasa por adquirir una formación interdisciplinar, que abarcan diferentes ámbitos tantos pertenecientes a la práctica artística como a otros que no tienen nada que ver con el arte.

Enriqueciendo al artista que aparte de actualizarse paralelemente elabora un discurso que refleja además de sus inquietudes y sensibilidad artistica, el sustrato socio-político con el que se relaciona.


LA EQUIDISTANCIA ENTRE LO FORMAL Y LO POLITICAMENTE CORRECTO

 
Un claro ejemplo de esta abstración liquida y de su increíble porosidad para absorver múltiples influencias de lo que se entiende por arte formal, es la artista Suiza Pipilotti Rist, que aunque formada en el campo del diseño.

Pronto comienza a explorar nuevos ambitos, a través de los que poder dejar constancia de sus inquietudes sociales enfocadas principalmente a la esfera feminista, de la que se declara activista desde muy joven.

Faceta que comparte con sus otras pasiones que son aparte del arte, la imagen y la música. Esta ultima vertiente mas desconocida pero no menos fecunda y que se ha materializado fundamentalmente gracias a que durante la década de los años 80´s del Siglo pasado.

Se incorporo como parte de la banda de música experimental Les Reines Prochaines. Ccuyas composiciones ha empleado como bandas de sonoras de vídeo-instalaciones como por ejemplo la titulada Pickelporno (1992). Un trabajo sobre el cuerpo femenino, y la excitación que sugiere diferentes estados de animo. 

Otra de sus referencias con la que seduce al espectador, es la del cuerpo como vehículo a través del que expresar ideas más ambiguas en una ocasiones y que proyectan una interpretación más abierta en términos de criterio, o más directas y sin concesiones en otras. En el terreno de sus influencias llama la atención que Pipilott se declare devota de la serie infantil Pipi Calzaslargas, o por artistas de la talla de Warhol, Yoko Ono o Nam June Paik.


EN ESENCIA LA BELLEZA DE LO FEO EN COLORES PSICODELICOS

Ha cultivado y atesorado una herencia que se nutre de movimientos como el Pop Art y de corrientes mas vanguardistas y militantes como las video-instalaciones, a través de cuya práctica ha fijado una posición de compromiso hacia el género femenino. A lo que añade su devoción por corrientes cinematográficas como el neo-realismo italiano encarnado en la figura de Pasolini.

Y cuya impronta se puede constatar en una vídeo-instalación tan determinante en su primera etapa como es  I´m Not The Girl Who Misses Much (1986), obra formal realizada sobre la melodía de  un tema de The Beatles titulado Happiness is a Warm Gun Rist. 


La vídeo-artista Pipilotti Rist trabaja con conceptos como la belleza aplicándole un enfoque terapéutico más que artistico, elaborando una narrativa en la que la belleza se contextualiza a través de la metabolizacion de lo cotidiano y lo ordinario.


Donde participa como en muchos otros trabajos la bailarina  Ewelina Guzik. Su musa y con la que participado en diferentes ocasiones en la Bienal de Venecia. Donde desde que debuto en 1997 con una propuesta crepuscular recibiendo el premio a la mejor artista joven por su interpretación de la contradicción que denomina como belleza imperfecta.

Se convierte en asidua de la cita repitiendo en 2005 donde participo con su obra Homo sapiens sapiens, repitiendo en 2009 con un trabajo en gran formato titulado Pepperminta, y ya para finalizar en 2011 con Iluminazione donde cambia de registro.

Trabajos que muestran constantes tanto en términos metódicos, añadiendo efectos luminicos como discursivos. Adoptando un papel donde su preocupación por el medio-ambiente se representa en trabajos como Pixel Forest de 2016, en el que interpela a lo sintético como un fuego fatuo donde puede arder la ambiguedad y el nihilismo que proyecta la ficción.

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