Patarroyo halla la fórmula sintetica universal para crear vacunas

Tras reproducir en laboratorio los 38 mil fragmentos originales que forman el parásito causante de la malaria conocido como 'plasmodium falciparum' y analizarlo, el equipo de investigadores encabezado por científico Manuel Elkin Patarroyo pertenecientes a la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (Fidic), han conseguido desarrollar una formula universal de orden sintético, que se puede aplicar a todo el catalogo de enfermedades infecciosas que afectan a humanos, propiciando un cambio de paradigma en los protocolos de vacunación evitando la muerte de millones de personas.

Hasta ahora el método ordinario para lograr una vacuna consiste en introducir el agente  patógeno  en el organismo , entero, mutado o muerto, o  un fragmento de él; y a partir de la información obtenida de la reacción que provoca, elaborar lo que finalmente sera la vacuna que inmunizara al portador frente al virus que la provoca.

Este método con el virus de la malaria no sirve, pues al introducir el microbio existe el inconveniente de que el patógeno esta programado, para burlar las defensas del sistema inmunitario y no ser detectado, logrando extender su infección por el organismo, impidiendo que sistema inmune logre desarrollar las defensas necesarias par neutralizarlo.

Frente a esta dificultad la estrategia que planteo el equipo de Patarroyo fue la de  plantear el problema desde el punto de vista de la química,  reproduciendo en laboratorio todos y cada uno de los 38.000 fragmentos que componen el parásito 'plasmodium falciparum', identificando tras mas de dos décadas de intenso trabajo y miles de ensayos, noventa de estos fragmentos originales o modificados, implicados en el mecanismo que despliega el patógeno 'plasmodium falciparum' , para infectar el organismo. 

Creando proteínas sintéticas e idénticas a las de las únicas partes del microbio capaces de adherirse a los glóbulos rojos para después cambiar el orden de los componentes. Esta fórmula deja visibles las moléculas antes irreconocibles por el sistema inmunológico, estimulado sus defensas frente a la infección.

El descubrido de la primera vacuna contra la malaria sintetizada en 1.986 conocida como SPF-66, con la que consiguió una eficacia entre el 30 y el 50 por ciento, ha conseguido demostrar que se puede ir mas allá de la estructura de los parásitos, modificando sus átonos sinteticamente en función de la naturaleza biológica del organismo.

Los resultados de los ensayos realizados con monos Aotus  que presentan un sistema inmunologico equivalente al humano, ha supuesto una eficacia del 90%. Por esa razón, el siguiente paso es determinar, en ensayos en humanos, si es necesario hacer modificaciones de algunos fragmentos del parásito, para que la eficacia que hemos obtenido en los monos, del 90 por ciento, sea análoga en personas.

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