John Grade, escultura paisajística y metabolismo organico


Aunque ya he hecho referencia a la obra de artista paisajista de land art John Grade a través de alguna muestra de sus trabajos para interiores, como en el caso de Middle Fork


Obra que os comente de forma muy suscinta y que representa a través de una escultura orgánica buena parte de las virtudes que caracterizan la trayectoria del artista con sede en la ciudad de Seattle. Y es que en aquel tronco de abeto centenario suspendido de forma etérea reside la esencia de buena parte de la obra de Grade.

Al contrario que en sus intervenciones interdisciplinares realizadas en exteriores, para las que precisa de un importante despliegue logístico de medios, como en SPUR de 2015, para la que se adentra en una cueva y cartografía el interior de una gruta de lava.

Formada por un volcán en un lugar conocido como Craters of the Moon National Monument, situado en Sun Valley en el estado Americano de Alaska, utilizando medios digitales cuyos datos posteriomente utiliza, para crear un armazón en un molde.



FORMAS INSPIRADAS POR LA NATURALEZA Y EL TIEMPO
 
Que bien podría ser los restos de un paquidermo o de una ballena, de las que hace millones de años surcaban resoplando por estos paisajes que en la actualidad se muestran nevados, cuando estaban cubiertos por las aguas del océano.

Armazón que John deja asentarse integrándose en el entorno que lo acoje mediante un proceso que el denomina descomposición del paisaje, periodo de tiempo en cuyo transcurso la obra se modela adquiriendo la esencia de aquellos elementos del paisaje con el que se relaciona

Con los que se ha establecido un vinculo cuya huella pasa a formar parte de la génesis de la obra, integrándola como parte de su expresión estética. En la que la influencia de los elementos naturales forman parte de una narración donde la memoria y el paisaje se yuxtaponen.


PAISAJE QUE SE CONVIERTE EN MONUMENTO

Estableciendo un dialogo espacio temporal con la materia, pudiendose contemplar finalmente los restos de un supuesto dinosaurio suspendido pero de cuya superficie original se habían borrado todas las marcas y heridas resultado de la sucesión de estaciones y periodos climáticos.

En los que había estado expuesto a los elementos con los que convivía en su hábitat. Un trayecto de ida y vuelta que a John y su equipo le gusta aplicar con regularidad en la mayoría de sus trabajos, ya sean destinados a exhibiciones en galerías.


Las esculturas paisajisticas de John Grade combinan dos sucesos el temporal y sus efectos sobre la materia, y el vital por el que la materia se transforma a través de procesos metabolicos en alimento creativo.



O como en el caso tanto de HOST (2008) para cuya elaboración John se traslada a los parajes indómitos de Kaibab National Forest, con el propósito de crear un estructura orgánica con las semillas molidas y la pulpa de arroz que por secciones creaban un circulo, cuyo diámetro rodeaba varios arboles.




La idea era como en su ultima intervención titulada Reservoir servir de suplemento alimenticio a las aves que alli habitan. En este caso una enorme lampara natural formada miles de piezas colgadas de una polea se desliza verticalmente, cuando en época  de lluvias el peso de las gotas colman de agua la lampara desciende hasta al suelo, de la cual beben los pajaros y el resto de animales terrestres.

Que debido a la forma cóncava de las piezas de la lampara logran perdurar en el tiempo unas cuantas semanas, hasta que se vuelven a producir precipitaciones, cumpliendose el mismo ciclo una y otra vez en armonía con la naturaleza.

  
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Las fotografías de Yoko Ishii de los ciervos de Nara diluyen las diferencias entre los humanos y los animales


La ciudad de Nara en el Sur de Japon, no presenta  en terminos sustanciales, ni arquitectonicamente ni socialmente significativas diferencias respecto a otras grandes urbes niponas.

Mostrando esa capacidad innata  que consiste en integrar en un paisaje donde tradicionalmente se han construído templos de culto budista o sintoista. Con nuevos desarrollos urbanísticos dominados por altos edificios. 

Y por lo tanto densas aglomeraciones de población y equipamientos,  que en principio podrían parecer incompatibles con la presencia de grandes manadas de ciervos que campan por sus calles como si formaran parte de su territorio natural.




CONVIVIENDO EN LIBERTAD EN LA CIUDAD
 
En concreto de una variante conocida como ciervo Sika, cuya presencia en buena parte de Asia todavía es relativamente alta, pese a que sus extensas poblaciones han sido diezmadas debido a su caza indiscriminada.

Sangría que en Japón y en concreto en la ciudad de Nara se ha logrado frenar, debido a que desde siempre se ha considerado un animal sagrado. Siendo venerado como deidad Sintoista o espíritu de la naturaleza Takemikazuchi.

Deidad que según narra una leyenda local llego a las puertas de la ciudad desde el confín del mundo, a lomos de un ciervo blanco, (aunque en la actualidad su pelaje es rojizo presentando los machos cornamentas cortas) lo que determina su estatus dentro de la manada.




CIERVOS SAGRADOS PASTANDO EN EL PARQUE

Que se distribuyen por toda la ciudad, aunque su presencia suele ser mas notable en santuarios de veneración como el de Kasuga o el Palacio de Heijo, templo que debido su cercanía con la ciudad fueron considerado por el fotógrafo Yoko Ishii  como punto lugares idoneos.

Donde capturar esta singular simbios y por lo tanto poder fotografiarlos en diferentes situaciones, todas en un contexto, donde la relación de los ciervos con un paisaje que en principio les resulta totalmente ajeno, suponiendoles un reto en términos de adaptación.


Las fotografías de los ciervos de Nara de Yoko Ishii, simbolizan la posibilidad de convivencia entre los animales y los seres humanos en un entorno urbano, donde el espacio y el medio adoptan conforman un ecosistema hibrido.

Pero que su autor nos muestra como desde un prisma donde prevalece la armonía entre los ciervos y el resto de los elementos con los que comparten espacios y recursos. Convivencia cívica que se constata en todas y cada una de las instantáneas.

Que formaron parte en principio de la serie titulada Beyond the border, y que finalmente se incluyeron como parte del volumen titulado Dear Deer. Un libro que destaca por su presentación visual caracterizado por su lirismo y atmósfera casi onírica, en composiciones donde el lector puede percibir la naturalidad de las relaciones que se ha establecido entre los ciervos y los residentes creando un espacio nautral de la ciudad.

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Body la esencia de una ciudad en la época de la fiebre del oro


En nuestro imaginario colectivo nos hemos formado una imagen del Far West o coloquialmente denominado salvaje oeste, que es producto principalmente de los innumerables títulos cinematográficos y de la iconografia que han creado.

Historias basadas en la ficción ofreciendonos relatos cuya narración de los hechos en buena parte de las ocasiones tiene muy poco o nada que ver con los usos y costumbres a partir de los que se construía la cotidianidad en territorios salvajes.

Caracterizados por un medio en la mayoria de las ocasones hostil e inhóspito con el que tenían que lidiar los cientos de miles de inmigrantes, así como las consecuencias en una mayoría de ocasiones que sufrieron las diferentes comunidades indias.


Que habitaban un territorio tan codiciado como ingrato pero que sin embargo ofrecia innumerables oportunidades a todos aquellos intrepidos aventureros o cazadores de fortuna. Quizas uno de los episodios mas ensalzados de una iconografia epica, sea el protagonizado por los miles de buscadores de oro que con su sacrificio y porque no decirlo algo de codicia.



MIENTRAS CAZABA CONEJOS ENCONTRO ORO
 
Contribuyeron a construir la mitología conocida como la fiebre del oro. Una periodo de la historia que se puede consultar gracias a cientos de registros bibligráficos y fotográficos, pero de cuya existencia física quedan escasos restos.

Quizás uno de los asentamientos mejor conservados sean los que se pueden visitar en la ciudad de Bodie, un lugar en mitad de la nada, que aunque oficialmente se encuentra en el estado de Arizona.

Es mucho mas accesible desde el Oeste, debido a su proximidad a las ciudades Californianas de Sacramento o San Diego, llegando a sus primeras estribaciones a través de una pista de tierra, a la que se abra accedido tras dejar atrás Lago Mono  y sus preciosos parajes naturales asi como la ciudad de Lee Vining.

Y cuya primera estampa nos pondrá enseguida en contexto respecto a las dificiles condiciones de vida en las que sus primeros pobladores en el año 1870 debieron de vivir y trabajar buscando las tan ansiadas reservas de oro.

Cuyo deseo y expectativas en forma de abundantes riquezas y fortuna fueron encarnadas en la ambición de un pionero, que respondiendo al nombre de William S. Bodie se encontraba por la zona cazando conejos y cuenta la leyenda que uns mañana al amanecer picando en una cantera tropezó con una beta de oro.

Por lo que inmediatamente fue al registro de la propiedad para formalizar el contrato sobre aquel abrupto paisaje, fundando una ciudad cuya efímera existencia apenas de medio siglo, tuvo al frente a diferentes varias compañias que al final abandonaron las minas.

Por falta de mineral a lo que hay que sumar la fama de tugurio que fue adquiriendo con el tiempo la ciudad siendo conocida como a sea of sin (un mar de pecado), por lo que paulitanamente los cerca de 10000 habitantes que llego alcanzar la ciudad.

 

UN ASENTAMIENTO MINERO CUYO CRECIMIENTO FUE TAN VERTIGINOSO COMO SU CAÍDA

Residiendo en cerca de los 2000 edificios construidos en madera y sin seguir un patrón urbanístico definido y con un diseño influenciado por un estilo tan desconocido para el gran publico como en boga en aquel periodo como el de la Shotgun house.

Cuyas casas se xaracterizaban por presentar una planta única y estrecha cuyo proposito principal era adapatarse a las características de la zona muy adversas climatologicamente donde las rachas de viento alcanzaban elevadas velocidades, y de las que todavía se conservan numerosas muestras.

Muchas de ellas restauaradas gracias a la labor realizada por la organización Bodie Foundation, ejemplos de estos trabajos de recuperación del patrimonio arquitectónico lo podemos ver en diferentes residencias unifamiliares como Moyle House, Cain Residence, Cameron House o en otros tipos de equipamientos como la Railroad Office o la coqueta capilla de Methodist Church.

Otro de los alicientes es que conservan en su interior buena parte de su mobiliario original, y que por el módico precio de 8 dolares los adultos y cinco los niños, nos permite conocer los usos y constumbres de una de las épocas mas representativas de lo que se conoció como la conquista del salvaje Oeste.  
  
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Si se quiere experimentar como se vivía en un campamento en plena fiebre del oro el mejor lugar es sin duda es Body City, un lugar anclado en el tiempo donde se podrá comprobar que la posibilidad de hacerse rico encontrando el vil metal siempre tenia un precio.