La arquitectura Diébédo Franci Kérév en Burkina Faso y el premio Pritzker


Burkina Faso es uno de esos lugares casi irreales que uno no sabe muy bien situar en el mapa, dudando casi de su existencia. Por lo que cuando si en algún momento tienes que documentarte por algún asunto, dudas sobre si la información a la que vas acceder va a ser lo suficiente sustancial y contrastada.


Como para poder escribir sobre ello, en el caso de este gran desconocido, un país cuyo mayor patrimonio se puede considerar que está relacionado con sus tesoros naturales. A pesar de ser uno de los pocos países que no cuenta con un solo kilómetro de costa y que en terminos de flora y fauna está dominado por un ecosistema subsahariano.

Un país en definitiva que tras dejar atrás su pasado colonial independizandose de Francia en 1958, y cambiar su antigua denominación de Alto Volta (nombre producto de la combinación de los nombres de los ríos más importantes que surcan  el pais) por el que ostenta en la actualidad.

Se embarco en una singladura plagada de trabas y galonada por un sin fin de conflictos internos. Una odisea de la que apenas consigue desembarazarse y cuyo fin último es tratar de lograr un desarrollo y un espacio de convivencia lo suficiente estable, a partir del que construir una identidad lo suficientemente solida que les permita prosperar en un mundo cada vez más globalizado.

En este sentido y con el propósito de contribuir a explorar vías que permitan construir esta identidad colectiva, están aflorando durante los últimos años voces, en diferentes ámbitos socio-economicos a la vez que creativos que están consolidando esta senda. Una de las voces más sugerentes que han surgido últimamente tiene su origen en la práctica arquitectonica.


Protagonizando un movimiento de arquitectura vernácula y comunitaria que no sólo está revolucionando la percepción del modelo estándar constructivo en su país natal sino en los países limitrofes. Donde tras más de dos décadas de intenso trabajo y una diversidad de sugerentes proyectos.

Vista cenital de la aldea de Gango, con la escuela al fondo


Los cuales se caracterizan; tanto en lo estético como en lo funcional por atender a parámetros donde las premisas que los modelan y los constituyen, hay que buscarlas principalmente en los elementos que conforman el paisaje. De donde el arquitecto Diébédo Franci Kérév (que en el dialecto local se podría traducir como el "el que viene arregrarlo todo").


Extrae la mayoría de los materiales con los que se construyen sus diseños. Buena parte de ellos (por no decir la mayoría), son equipamientos de carácter social. Construcciones que ya sean en el terreno de lo educativo, lo sanitario o lo cultural, se comprometen por incorporar como constante la indisiocracia local. Así como  diseñar edificios que se puedan adaptar a las condiciones climaticas, muy extremas en todo la region.

Presididas por las altas temperaturas que se observan en toda esta área del África Subecuatoriana, y que para Kérév supuso todo un desafio, desde el punto de vista tecnico. Pues desgraciadamente debido a los pobres estandares socio-economicos de los que gozan estos países. No cuentan con los medios tecnologicos, con los que diseñar edificos  bioclimaticos eficientes.   



La arquitectura de Francis Kérév se traduce en la práctica donde el paisaje. los materiales que proporciona, crean espacios de convivencia fruto de la circulación de ideas compartidas.


Asignatura pendiente que lejos de ser un hándicap ha supuesto un reto creativo que el arquitecto ha logrado solventar en la mayoría de las ocasiones con mucho ingeneo y recurriendo a usos y practicas emanadas de la sabiduría local. Obteniendo unos resultados más que sobresalientes. Soluciones en muchos casos casi artesanales.

Pero que sin embargo les ha valido a su autor los más importantes reconocimientos por parte de la profesion. El último el premio Pritzker de arquitectura, concedido en la edición de 2022. Por la totalidad de su carrera, además de por contribuir a una concepción de la práctica arquitectónica basada en la sosténibilidad, el aprovechamiento de materiales y su utilidad social y colectiva de los espacios con los que trabaja.


Uno de los edificios de la escuela de la aldea aldea antes de la ampliacion

Preocupaciones recurrentes a las que vuelve una y otra vez, modelando el cuerpo central y el núcleo de todos y cada uno de los proyectos que ha licenciado. Pudiéndose visitar en las ciudades más importantes del mundo. Aunque en NQ vamos a  realizar una aproximación aquellos que vincula directamente a su autor con la tierra que le vio nacer crecer.

Y es que este hijo del Chaman de la tribu fue en su momento el único afortunado que tuvo la oportunidad de completar una formacion. Con la que tras trasladarse primero a la capital del país y posteriormente hacer escala en Berlín donde completaría su formación universitaria como arquitecto, se haría un nombre dentro de los círculos arquitectónicos más vanguardistas.

Un aspecto importante de la labor de Kérév consiste en involucrar a los miembros de la comunidad en los proyectos otorgándoles una dimensión ética y comprometida.

Regresando a su tierra natal como hijo pródigo y a su humilde aldea en el interior del pais. Un lugar inhóspito que en nada había modificado su fisionomia compuesta apenas por unas cuantas chozas, construidas sin ningún criterio constructivo. Más allá del que dictaba el sentido común de sus habitantes y los escasos conocimientos y habilidades que habían conseguido reunir y atesorar a lo largo del tiempo.

Siendo transmitidos de generacion en generación desde que los ancestros y la memoria les dictaba. Algo que desde el punto de vista paleoantropologico puede ser muy esclarecedor. Pero que en la vida cotidiana y desde una perspectiva puramente habitatacional, arroja un balance de resultados muy contrapudecentes para sus residentes.

Situación que nada más pisar de nuevo las polvorientas "calles" de Gango, se propuso transformar aplicando la maxima "de que lo importante no es el objeto sino el obejetivo". Ese principio casi ontológico, sobre el terreno se traduce en una selección de proyectos, que lejos de ser austeros estéticamente como cabría esperar, si, sin embargo y por encima de todo priorizan de forma rigurosa y militante su habitabilidad y gestión bioclimatica.    




Equipamientos cuya principal directriz es servir a la comunidad donde operan.  Edificios como el destinado a albergar la biblioteca de la escuela primaria de la aldea, finalizada en 2001, siendo la primera obra construida bajo las pautas de Kérév. En esta primera incursión construida de forma colectiva. La separación de las diferentes estancias es importante, pues se consigue que el aire fluya y circule por su interior.

En años posteriores se añadieron una serie de mejoras con las que se aumento el número de alumnados, y casas destinadas a los docentes que ejercen allí su profesion.  Construida con muros de carga de bloques de tierra comprimida con las que se consiguen absorver el exceso de calor. La cubierta doble y ondulada facilita la circulación de aire fresco en la totalidad del edificio.

Aparte de su aportación a las mejoras en el terreno de la arquitectura Kérév, puso en marcha una plantación de mangos con cuyos cosecha se podia alimentar a la población y preparar los áridos suelos en fértiles, facilitando en un futuro la reforestation de la comarca y sus alrededores.  

Dos tomas de la escuela de Dano y un esquema de los flujos de aire

Ya fuera de su localidad natal Kérév ha sido autor de otros centros educativos, como el módulo pre-universitario de Dano de 2007. Un edificio que destaca por su techo ondulado en voladizo, con el que se consigue reducir los efectos de la radiación solar atenuando considerablemente la sensación de calor en las aulas. 


El edificio circular de la Escuela Secundaria de Koudougou de 2008, se concibió aplicando el mismo principio bio-climatico. en este caso las nueves aulas obedecen a una actuación que tuvo en cuenta la utilización de materiales como la piedra de laterita (muy abundante en la zona). Con la que se edificaron los muros que posteriormente se envolvieron con una celosia de madera construida con árboles de crecimiento rapido que funciona como colchón termico, además de duplicar el espacio existente.

En el Centro de Salud de Laongo de 2014. el edificio se orienta para capturar el máximo de luz, abriendo múltiples ventanucos en las paredes arcilla. Para reducir la sensación de calor se opta por un techado con porche ligeramente inclinado con el que se rebaja notablemente la temperatura de puertas para adentro.



Otros proyectos dignos de mención serían el  Opera Village,  el Instituto de Tecnología de Kougoudou (Burkina Faso) o el centro quirúrgico y centro de salud de Léo (Burkina Faso). Todos enmarcados en los parámetros que se han convertido en la guía y patrón. Siendo ejemplos de cómo las técnicas de construcción y materiales tradicionales son factibles y vigentes, teniendo un fuerte dinamizador en las comunidades donde se emplean.



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