Hong Kong es una de las ciudades urbanisticamente mas caóticas, en cuya arquitectura se observa su herencia colonial inglesa, su tradición oriental que se observa en muchas de sus construcciones mas recientes y la eclosión experimentada en las ultimas décadas.
Caracterizada por una tipología vertical de gran altura con la que armonizar su escasez de espacio y masificación. Poniendo el objetivo en los detalles el fotógrafo francés Romain Jacquet-Lagrèze un explorador de sus calles que ha publicado sus trabajos graficos en diferentes medios.
Acaba de editar el volumen titulado Wild Concrete, donde su autor realiza una selección de fotografías en las que se describe un fenómeno que se viene observando en muchas ciudades del sureste asiático.
Donde debido a la intensidad de las precipitaciones en la estación del monzón y de la dejadez por parte de la administración. Muchos de sus edificios son parcialmente invadidos o colonizados buena parte de su estructura, por plantas cuyas especies de origen vegetal que parásitan tanto el exterior como las zonas comunes de los edificios.
Las fotografías de Romain Jacquet-Lagrèze tomadas en Hong Kong nos hace tomar conciencia de que pese a nuestras limitaciones nos adaptamos a casi cualquier circunstancia, aunque signifique domesticar nuestro frágil planeta.
Modificando su identidad y el paisaje urbano donde están situados, creando atmósferas irreales donde el paso del tiempo y la materia orgánica se adaptan a un entorno artificial, de hormigon y acero. Aparte de este conjunto de fotografías Romain cuenta con un extenso portfolio, en el ofrece un muestra amplia y diversa de la isla de Hong Kong.
Selección de fotografías a traves de las que se puede constatar tanto la evolución socio-economica de esta singular ciudad, en otro contexto y de igual manera te da la oportunidad de convertirte en un observador de su vida cotidiana y de sus peculiaridades.
Vertical Horizont es inspirada por la observación de alguien que tras un periodo de adaptación decide por fin instalarse definitivamente a lo largo de 2012. Lo que en principio no iba a pasar de una instancia breve, se acaba convirtiendo en un idilio con una ciudad y sus aparentes limitaciones espaciales.
Descubriendo un paisaje que acaba redifiniendo a traves del enfoque de su objetivo, que pasa a comportarte como poco mas o menos que un cazador de imágenes a traves de las que su autor completa un ejercicio visual con el que desmitifica una ciudad.
Fijando su mirada precisamente en aquellas características por las que Hong Kong ha pasado a formar parte de nuestro imaginario colectivo, y que no deja de ser otra que su tendencia a la verticalidad. Una condición impuesta por sus limitaciones territoriales, y que Romain captura desde una perspectiva en la que las simetrias se refuerzan con una optica visual.
Por la que las fachadas de estos colosos casi infinitos e intimidantes construidos en acero y cristal, provocan que tu como espectador experimentes una sensación en la que se mezcla el vértigo y estupor de una imagenes tan épicas como infinitas. Conformando un postal fragmentada de una ciudad que se apiña asomada al mar como queriendo derramarse en el interior de la bahía que domina.


























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