Influenciado por el universo del comic desde joven, antes de que completara su formación como artista en su Sao Paulo natal, donde sus padres se afincaron definitivamente tras arribar como emigrantes desde una aldea de Japon.
HISTORIAS ECOLÓGICAS DIBUJADAS A LÁPIZ SOBRE VINILO
Pero lo que definitivamente conformo su identidad artística fue el entrar en contacto con los iconos de lo conocido como el realismo mágico Iberoamericano, de cuyos autores, empezando por Gabriel Garcia Marquez devoraba sus historias con fruición.
Influencia que finalmente acabo trasladando algunas de sus instalaciones como las tituladas São Paulo in Black Snow (1997) o New York in Gardening -Manhattan (2002), donde los motivos empleados de forma alegórica hacen referencia a la iconografía de la aldea Macondo y sus singulares habitantes.
Los cuales se convierten en los elementos narrativos a través de los Oscar profundiza en los temas que a el le interesan o preocupan, como los mecanismos relacionados con el paso del tiempo y la memoria o en otro orden de cosas el medio-ambiente.
ARTE QUE PARODIA AL PODER EN BLANCO Y NEGRO
Tema recurrente en su obra y que el autor utiliza con el objetivo de crear una conciencia activista en terminos ecológicos, compromiso que se refleja en una obra monumental como fue G-8 Meeting (2007). Donde retrata caricaturizando algunos de los principales mandatarios de la época, utilizando personajes extraídos del manga o del comic mas tradicional como Asterix, el Capitan America o Mafalda.
Tónica que culmina en su etapa mas reciente donde depura su estilo creando autenticas obras esfericas que recuerdan a las que se pueden ver en las bovedas de muchos templos e iglesia, paisajes circulares como los representados hasta en el mas mínimo detalle, como en Oiwa Island 2 una de sus primeras obras grandes esféricas realizadas en su actual formato.
Fechada en 2016 con esta obra Oscar homenajear al país del que es origenaria su familia, intervención que se exhibe durante la edición de 2016 del festival Setouchi Triennale, representandose la escena sobre el interior del techo de un dome circular, cuyas paredes hinchadas están ocupadas en su totalidad con un paisaje que hace referencia a la cultura local.
Tónica que culmina en su etapa mas reciente donde depura su estilo creando autenticas obras esfericas que recuerdan a las que se pueden ver en las bovedas de muchos templos e iglesia, paisajes circulares como los representados hasta en el mas mínimo detalle, como en Oiwa Island 2 una de sus primeras obras grandes esféricas realizadas en su actual formato.
Fechada en 2016 con esta obra Oscar homenajear al país del que es origenaria su familia, intervención que se exhibe durante la edición de 2016 del festival Setouchi Triennale, representandose la escena sobre el interior del techo de un dome circular, cuyas paredes hinchadas están ocupadas en su totalidad con un paisaje que hace referencia a la cultura local.
En la trayectoria del artista Oscar Oiwa los medios expresivos obedecen a la necesidad de equiparar la escala de los espacios, a la transcendencia del mensaje que se quiere transmitir representado en paisajes donde la naturaleza trata de sobrevivir pese a todos los obstaculos.
Una obra cuya magnitud y cantidad de información desborda al visitante atónito y cuyo efecto óptico, sin embargo sustituye la experiencia de poder contemplarla en color, pauta que se repite en su ultima propuesta hasta la fecha.
Titulada Paradise – Drawing the Ephemeral quizás estemos ante la obra mas inmersiva del artista, aplicando la misma metodología que en sus mas recientes trabajos, Oscar cubre la totalidad de la cúpula interior expuesta en la Japan House de Sao Paulo, en esta ocasión como en la citada con anterioridad recurre a motivos paisajisticos especificos relativos al país de sus padres. Donde los protagonistas son los jardines tradicionales, que pese a la masificación urbanística influenciada por la cultura Occidental, todavía se pueden visitar en muchas ciudades japonesas.
Una muestra que aparte de para conmemorar el 110 aniversario de la masiva inmigración por la que el pais carioca acogió a decenas de ciudadanos de origen japones, y a cuyo episodio rinde un sentido homenaje su autor. Utilizando como escenario expresivo un dome de material vinílica.
Aunque la trayectoria de Oiwa ha transcendido por este conjunto de obras, en sus mas tres decadas de trayectoria en su obra se han alternado intervenciónes en el espacio publico con muestras realizadas a pequeña escala y en un formato mas formal. Cuadros con los que ha tenido la oportunidad de exponer en una diversidad de galerias a lo largo de su carrera. Punto de inflexión que se produce cuando instala su estudio en New York decisión que le proporciona mas proyección mediatica.
En el siguiente vídeo que podeis ver AQUI, el autor como aborda una jornada de trabajo asi como los materiales que emplea en la ejecución de sus murales. Los cuales destacan tanto por su complejidad como por su esmerada elaboración. Siendo testigo de como se representa un mundo de magia ante tus ojos.
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