Mostrando entradas con la etiqueta Maico Akiba. Mostrar todas las entradas

Maico Akiba la evolución del mundo en miniatura y su mensaje medio-ambiental


Las miniaturas de animales simbioticas de la artista y escultura koreana residente en Japón Maico Akiba, nos describe los efectos del paso del tiempo y la evolución que implica sobre objetos y organismos vivos. 


Idea y preocupación ecológica constante en la trayectoria de la joven artista y sobre la que ya trabajo en las series tituladas 100 YEARS LATER o WALL of 100 YEARS. Conjunto de piezas por reproducciones de animales en las que el paisaje natural incorpora elementos domesticos.

Con los que la artista denuncia la parasitacion del medio natural por parte del ser humano. En Sekai (Mundo) esta preocupación la plasma mediante la reproducción de miniaturas que representan especies animales, algunas extinguidas o pertenecientes a la era prehistórica.


LA GRANDEZA DEL REINO ANIMAL RETRATADA EN MUNDOS EN MINIATURA

Hechas a partir de materiales reciclados, la totalidad de las figuras son producto de nuestra herencia y evolución, mundos que Maico representa en forma de fragmentos que como tejidos adiposos se han adherido a los cuerpos de los animales.


La artista en un alarde de audacia e imaginación convierte la espaldas de una longeva tortuga en un singular ecosistema en movimiento, donde una pareja de enamorados disfruta de un agradable día de pic-nic.


Inspiradas por recuerdos campestres vividos a lo largo de su niñez y adolescencia, se tratan de escenas idílica y lúdicas donde sus protagonistas,un oso panda, un elefante o una tortuga (entre otros) viven ajenos a los problemas medioambientales que padece el planeta tierra.


El proceso de creación de cada figura consiste en crear sets o escenas utilizando como fondo la anatomía de los animales los cuales se pintan con acrílicos. Creando un efecto visual al de un diorama, un mundo accesible pero poco verosímil en el que sus personajes en el  fondo dependen de los demás para sobrevivir.

Cada figura nos traslada a nuestra infancia, donde fruto de nuestra imaginación y de la influencia de lecturas juveniles creábamos islas desiertas donde compartiamos mil aventuras con el resto de los animales que la habitaban. En una especie de equilibrio en el que reinaba la armonía entre iguales.