El arquitecto Manas Bhatia utiliza inteligencia artifical para retornar a lo profundo del bosque




En el relato hindu titulado Toba Tek Singh, se narra una sátira de origen urdu sobre la segregacion. Si bien el protagonista de la historia es un hombre sij, siendo la razon por la que se bautiza con su nombre esta historia, el personaje más peculiar del relato es sin duda un individuo sin nombre que esta recluido en contra de su voluntad en un centro de salud mental en Lahore.


El cual en un momento determinado adopta una posicion que se podria atribuir a su neurosis pero con un transfondo y una lectura politica-social, la cual consiste en que un momento determinado se niega a participar en la división de pacientes entre India y Pakistán que practica la institución donde está internado. Una postura que simbolicamente materializa subiendose a un árbol mientras proclamaba de forma muy elocuente: "No quiero vivir ni en India ni en Pakistán. Voy a hacer de mi hogar este árbol.


En el fondo de este anuncio existe el deseo de retornar a lo esencial como principio a partir del que adquirir un compromiso con el entorno donde crecio y en el cual se sentia equilibrado y sereno, en comunion y en sintonia con todos y cada de los elementos que formaban parte del paisaje que le vieron crecer. Un lugar cuyos territorios no pertenecian juridicamente o administrativamente a pais alguno ni siquiera como territorio colonizado.


Describiendo un viaje de ida y vuelta en el que la idea de ciudad cosmopolita no ha podido evitar que su espiritu y conciencia desee escapar de un paisaje urbano. El cual no le es ajeno solamente desde el punto de vista social o cultural. Tension que en definitiva es la causa que provoca su inadaptacion a un ecosistema social que provoca su aislamiento y finalmente su ingreso en un manicomio.


Sino arquitectonico, pues nada tiene que ver los enormes edificios construidos, en el fondo, con materiales basicos como pueden ser la argamasa de adobe con la que se unen ladrillos de arcilla cocida. Estructuras que apenas alcanzan las tres o cuatro alturas, pero que a sus ojos se  magnifican causandole una sensacion que no le deja de abrumarle, sentimiento que le causa una gran inseguridad impidiendole relacionarse con el espacio que comparte con los demas.


De una forma digamos satisfactoria, por lo que en sus ensoñaciones la ansiedad y la angustia anidan convirtiendose en un deseo de huir sin rumbo fijo, en una escapada hacia delante, cuyos pasos le dirigen siempre hasta alcanzar los limites de una ciudad que parece no tener fin. Devorando todo lo que para el representa un lugar al que poder llamar hogar, por lo que desiste una y otra vez, instalandose en la incertidumbre.

 Bhatia aplica concepto de adaptar la forma Natural en la arquitectura utilizando herramientas de IA

De la que solo consigue abstraerse cuando recogido y protegido en su rincon rememora embargado por la nostalgia aquellos lugares de la aldea donde crecio durante su infancia. Las precarias y menudas construcciones levantadas a los pies de arboles como los abundantes ficus. Cuyas ramas finalmente pasaban a formar parte de las paredes abrazandolas como si fueran algo de su propiedad, imagenes inconsistentes y brumosas que les proporciona algo de paz en su interior.


Este anhelo de volver a restablecer los vinculos rotos con la naturaleza es el pricinpal proposito del joven arquitecto Manas Bhatia fundador del estudio Ant Studio. Cuya breve trayectoria hasta el momento se caracteriza por presentar proyectos donde el componente organico como modelo constructivo esta condicionado no solamente desde punto de vista tecnico o del empleo de materiales encontrados en las proximidades del lugar donde se va a ejecutar la obra.


Sino fundamentalmente por factores esteticos y visuales, pues a pesar de que para muchos arquitectos pertenecientes tanto a su generacion como a las precedentes mas ortodoxas y reaccionaras, que contemplan sus diseños como propuestas poco efectistas desde un punto de vista de tratatimiento de la habitabilidad del espacio. Valorando sus diseños como poco razonables e incoherentes con los entandares de la arquitectura actual que predican que la prioridad es edificar edificios cada vez más altos donde almacenar gente.


La práctica arquitectonica de Bhatia va un paso más alla de adosar una cabaña al tronco de un arbol, evolucionando en la dirección de que el espacio habitado se construye en el iterior de la materia organica. 


Inverosimiles porque se tratan de poco menos que prototipos más propios de una story-board de una película de ciencia ficción que de una propuesta que realmente apueste por sentar las bases de una arquitectura sostenible y por lo tanto presente una huella ecológica, cuyo impacto medio-ambiental sea minimo. Pretenciosos en su concepción y dominados por los que muchos valoran como una practica arquitectonica sensacionalista que ha sido influenciada por la cultura del espectaculo.

Varas de medir que no dejan de ser poco objetivas porque lo importante de proyectos aparentemente utopicos, con sus apartamentos de cuento integrados en la corteza de árboles casi infinitos como sequoias, que parecen destinados a los habitantes de un bosque encantado en lo mas profundo de País de Gales. No es tanto el hecho de que algún día, algún excéntrico mecenas decida desembolsar unas cuantas decenas de millones de Euros para tener en su parcela una réplica más o menos resultóna que nos estimule la fantasía y la imaginacion.

Sino que en su génesis contempla una diversidad de soluciones, que en mayor o menor medida por supuesto que si se pueden incorporar en cualquier proyecto que esté realizado en el marcó donde se prioricen los valores y principios que tengan como meta fomentar una arquitectura. La que sin complejos pero tampoco sin emplear grandes dosis de excentricidades, haga una apuesta decidida y valiente por fusionar la sostenibilidad y la funcionalidad, sin por eso renunciar a la aspiración sensata a la vez que deseable.

Entre lo monumental y lo surrealista los diseños de Bathia buscan reconectarnos con la naturaleza a través de la  arquitectura

De dotar a cada edificio de una personalidad y valor estético que pueda ser refinado en lo visual a la vez que polivalente en lo funcional, asi como en la gestion de los recursos energéticos necesarios en la gestión de un edificio. Como por ejemplo en Future Cities, Donde como en el resto de sus "osados" planteamientos emplea la aplicación de IA (inteligencia artificial Midjourney (decisión que ya puede ser tachada de profanación en los más exquisitos cernaculos de la profesion), pero que a el le sirve para ajustar determinados aspectos del comportamiento de un edificio. 

Compuesto por una serie de terrazas que se suporponen que estéticamente replica la fachada estéticamente la osamenta de un animal. Los tonos marfil de la pared refulgen por el pulido de su superficie. En el interior las líneas rectas de los tabiques se han curvado, creando una sensación de continuidad en el espacio donde la zonas comunes  es el germen a partír de las que interacciónan sus habitantes.   


Aplicando un enfoque que amplia las posibilidades de encontrar alternativas a los métodos convencionales de diseño arquitectonico, Manas Bhatia ha desarrollado una sería de algoritmos computaciónales que ha incorporado a la  herramienta de inteligencia artificial Mid journey con el objetivo de poder utilizarlas en proyectos más sostenibles.     


Con sede en Nueva Delhi Bhatia ha afirmado en más de una ocasión que la utilización de la IA (aunque en principio puede parecer una antitesis), supone una herramienta cuyos resultados en términos arquitectónicos reducen sustancialmente la presión y el estrés sobre el entorno donde se procede a construir. Sin ir más lejos en su proyecto, titulado Symbiothict Architecture (Arquitectura simbiótica), Bhatia imaginó un futuro en el que los edificios están hechos de materiales vivos. Introduciendo terminos como arbol, gigante y ahuecado (entre otros), obteniendo como resultado imágenes, que en una segunda fase, se ejecutaron obteniendo múltiples versiones modificandose las indicaciones originales para lograr los resultados deseados.



En este caso se trataba de una serie de imágenes surrealistas de edificios de apartamentos que se integran completamente a la naturaleza. Los árboles ahuecados se transforman en una arquitectura funcional que respira, con apartamentos orientados hacia el exterior e iluminación natural que se proyecta para crear un espacio natural y que transmite vitalidad. De lo que llamó un futuro utópico en el que los apartamentos se forman dentro de árboles del tamaño de secuoyas.

En concreto  se inspiró en Hyperion, una secuoya de ciento quince metros de altura que desde hace mil años crece en la Reserva Nacional de Secuoyas en California, ejemplar del cual se cree que es el árbol vivo más alto del mundo. Pero también se basó en su propio trabajo diario en proyectos que incluyen la modernización de edificios con fachadas que mejoran la ventilación natural y reducen el consumo de energía.




El planteamiento se basa en la idea de que la piel de un edificio se comporte como si fuera orgánica, reproduciendo los ciclos naturales de enfriamiento y transpiración por evaporación con el objetivo de que las torres puedan regular su propia temperatura durante todo el día. Mimetismo inspirado por la naturaleza, cuya presencia es inherente a la trayectoria de este arquitecto que desde la imaginación contempla el espacio arquitectonico como una extensión del paisaje natural.


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El París de Amelie, su particular país de las maravillas



Amelie es uno de esos clásicos de la historia del cine sobre el que no hay término medio, tanto para el gran público como para un espectador a título personal, se trata de una filmación que o se venera como si fuera la mejor producción jamás realizada. O por el contrario su título forma de cualquier top que reúna las movies más odiadas y denostadas.


De hecho si consultas estadísticas como las que hacen referencia a la taquilla estamos ni más ni menos que ante la cuarta película de habla no inglesa con más recaudación de la historia, alcanzando una cifra de más de 130000000 millones de euros y cerca de 23000000 millones de espectadores. Cifras abrumadoras y que en principio pueden desconcertar, pero si tenemos en cuenta que el relato detrás del guión nos sumerge en una historia donde su protagonista la actriz Audrey Tautou.

Encarna a una chica que se crea un universo propio a traves del que trata evitar el trauma que le causó un entorno familiar, digamos, disfuncional. Dominado por una figura paternal severa y por momentos autoritaria. Situación que provoca que decida finalmente emanciparse, proceso que coincide con los acontecimientos mundialmente conocidos, por los que Lady Di fallece en un accidente de tráfico mientras huía de una corte de paparazzis.

Hecho que provoca un profundo shock en Amèlie Poulan que en un momento determinado se crea una coraza de ficcion, trasladándose como Alicia en el país de la maravillas a un lugar diseñado a la medida de sus deseos donde ella se siente segura y protegida. Elementos representados en una diversidad de formatos y en innumerables ámbitos creativos, una fábula a partir de la que se pueda analizar la conducta del sujeto.

Y que al ser presentado en un formato narrativo y visual accesible permite que casi cualquiera persona independientemente de su edad o estatus social, pueda sentirte en mayor o menor grado identificado con las experiencias de alguien que para obtener unos mínimos ingresos se emplea como camarera en un viejo café parisino. Por cuyas puertas cruzan cada dia multitud de clientes.

Entre los cuales hay una galería de perfiles que obedecen a la causas más variopintas. Secuencias acompañadas por la banda sonora creada por un prácticamente desconocido Yann Tiersen. Melodías que describen lo peculiar de una personalidad. La de alguien que encuentra su particular puerta de salida que le permite evitar el peso del vacio y realidad pasando a otra dimension.

Facha de la frutería Maison Collognie donde Amélie realiza sus compras


En el cuarto de baño, donde por casualidad, escondida una caja que atesora los recuerdos de un niño. El cual la escondió allí cuatro décadas antes, acto revelador que propicia en Amèlie la firme determinación de embarcarse en la "odisea" de buscar a su legítimo dueño para devolverle aquello objetos que han permanecido en el anonimato hasta que ella los desempolvo, congelados en el devenir del tiempo conservándose prácticamente intactos.

Peripecias cuya trama nos permite como espectadores descubrir algunos de los pasajes, que forman de la parte más bohemia de la capital francesa. Localizaciones que no por resultarnos (en buena parte familiares) nos dejan de fascinar, pasajes a los que en la mayoría de las ocasiones no sabemos ponerles nombres y apellidos y mucho menos emplazarlos en su ubicación exacta, ni siquiera rastreandolos sobre un mapa.

Aunque en el caso de los responsables de producción que seleccionaron todos y cada de los puntos que se utilizaron como sets de rodaje, se decantaron finalmente por una cuestión de presupuesto por reducir drásticamente las distancias entre ellos. Por lo que es relativamente que los numerosos fans de las aventuras de Amelie, puedan recorrer sin por ello hacer un derroche de recursos.


Amélie es un clasico del cine que cuenta una historia de iniciacion donde el distrito de Monmattre contribuye a crear una atmosfera casi mágica para un film mitico. 


Pudiendo trazar un nexo de unión entre los diferentes lugares donde se filmaron las escenas, presentando un radio de acción relativamente corto, pues buena parte de ellos se encuentran en el Distrito VIII, más concretamente en el archiconocido barrio de Montmartre. Empezando por el Canal Saint-Martin, a cuyas riveras se escapa cada que puede para lanzar cantos rodados y verse reflejada en las aguas que cubren una distancia de cerca de cuatro kilómetros y medio, discurriendo su cauce entre los Distritos VIII y XI.


Quizás el primero de estos lugares iconicos sea por ponernos en contexto las sillas de madera y el toldo parcialmente inclinado del Café des Deux Moulins Situado en la calle Rue Lepic, detrás de cuya barra se afana una camarera inexperta en servir a los clientes, tanto a los asiduos como a los esporadicos. Un lugar que no deja de ser entrañable, cuya traduccion  significa "dos molinos de viento", denominación inspirada sin duda por la proximidad del Moulin Rouge y Moulin de la Galette. 


Muchos de los eventos más importantes de la película transcurren en este café y sus rincones complices, como por el ejemplo el rincón donde casi de forma furtiva se despacha el tabaco y artículos como mecheros, chicles y golosinas. Garita que es un territorio casi sagrado en el que además de ganarse la vida parece residir Georgette, uno de los personajes más emblemáticos y entrañables que interviene a lo largo de la cinta. Como anecdota comentar que en una de sus paredes hay un cartel de la pelicula.

Interior del Cafe des Deus Moulins lugar familiar y de encuentro par los seguidores de la pelicula 


Aunque en ninguna toma se ve que utilice medio de transporte alguno, la presencia del ferrocarril como unificador es un elemento que está muy presente en el metraje. Primero con las escenas rodadas en La Estación de Este. Terminal que cuando entró en funcionamiento en 1849 prestaba tan sólo servicio a través de dos vías y un anden, que unía a la capital de la luz con Estraburgo. Y en segúndo lugar por que Amelie encuentra un álbum de fotos tamaños carnet realizadas en el fotomaton de la estación, el cual pierde de forma fortuita Nino. Un joven que gasta su tiempo libre coleccionando estos pequeños retratos urgentes. Muchacho del que se enamora en el mismo instante que le ve, y el cual para ganarse la vida se dedica a (entre otras cosas) a trabajar en el Tren del Horror, empleo que complementa con los ingresos que obtiene en un sex shop.


Mientras que en la monumental Estación del Norte inaugurada en 1864, instalaciones por las pasan cada jornada más setecientas mil personas, aglomeración de gente que supuso todo un reto para el director Jean-Pierre Jeunet y su equipo. Que hasta ese momento no había rodado con más que unas decenas de operarios incluyendo los actores y extras. Rodando una escena en la que tras un fortuito encuentro con el joven con el que ya se había encontrado en la estación del Norte un par de días antes dandose a la fuga perseguido por un usurero.


Aunque hace más dos décadas desde el estreno de esta comedia protagonizada por Amélie, una joven de aire ingenuo que sin embargo representa una influencia para aquellos que forman parte de su círculo de amistades. Donde el paisaje urbano es tan sugerente como el humano, permitiendote recorrer aquellos lugares del rodaje más significativos y empatizar con su relato.

Nuestra siguiente escala aunque no tan monumental si nos embriagara con sus olores y sabores locales, con más de cien años de actividad la famosa tienda de comestibles Maison Collignon que se encuentra a la altura del número 56 de la Rue des Trois Frères, en la intersección con Rue Androuet. Un lugar situado en pleno corazón de Montmartre que te ofrece el género a pid de calle, aparte cuenta con un colección de objetos utilizados como atrezzo durante el rodaje.


Aunque se dudo hasta el último momento finalmente se incluyo el Santuario del Sagrado Corazon, uno de los monumentos más visitados de la capital frances. Más concretamente la escena donde se cita con Nino arranca a los pies de la basilica al lado del tío vivo, cuando Amelie le llama para darle instrucciones que el cumple aunque se muestra desconcertado. Tras subir a la primera terraza y verla a través de un visor que hay en el mirador desciende a por su álbum de fotos mientras observa la escena tras unas gafas de sol.



  
En el tramo final de este breve recorrido donde como ya hemos visto el paisaje arquitectónico desempeña un papel destacado, estando muy presente a lo largo de sus casi dos horas de metraje. Sin embargo este homenaje arquitectonico se rompe cuando la cámara se adentra en las instalaciones del parque de atracciones Foire du Trône, donde el paisaje cambia radicalmente. Áreas arboladas y jardines sirven como emplazamiento para que las atracciones y casetas tomen un sitio casi mágico donde Amélie recorre arropada una cita festiva que se estima tiene una datación de cerca de mil años de antigüedad. Teniendo lugar en Bois de Vincennes entre abril y mayo, aquí es donde Amélie va a ver a Nino, que trabaja en el tren fantasma. Un momento silencioso de ambigüedad entre los dos que ocurre cuando Amélie viaja en el tren fantasma y recibe una caricia de Nino, que está vestido como un esqueleto.


De vuelta a Montmartre, de camino al apartamento donde reside Amélie en el número 56 de la Rue des Trois Frères, ascenderemos por Rue St. Vincent. Que aunque parezca increíble fue un viñedo cientos de años atrás, cuando la mayor parte del distrito eran huertas. Siendo el lugar donde se inicia la película que cuenta las desventuras de una serie de personajes que tratan de evadirse de una realidad que en muchos casos les es ajena e incomprensible.


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