Centina & James Kalinda, retratos clandestinos que se inspiran en paisajes urbanos furtivos



Centina y James Kalinda son dos artistas urbanos de origen italiano, que además de su trayectoria por separado poseen numerosas colaboraciones juntos en las que plasman sus inquietudes.

Las cuales adoptan un formato dominado por retratos de personas anonimas en el que los colores estridentes crean atmosferas dramaticas y taciturnas. En las que miradas vidriosas de los retrados crean un relato plagado de incertidumbres.

Esa sensacion se acentua por la selección de las ubicaciones en los que se han realizado. En la mayoria espacios cerrados que transmiten la sensación por su estado de avanzado deterioro, de llevar un largo tiempo en el mas absoluto abandono.

Uno de los muchas criaturas de su fecundo universo

Se trata en esencia murales poblados por seres deformes que te miran mientras sonríen sardonicamente y criaturas mitológicas, en los que a poco que te fijes aprecias la influencia de la cultura Gótica asi como de la epoca Victoriana.


De hecho en su diseño se ha empleado una base en la que se recurre como color principal al negro, al que se incorpora otro color aleatorio. Con los que sus autores logran una uniformidad en la ejecución de sus intervenciones.


Conformando una identidad creativa que permiten al espectador identificar y que guardan una similitud con las ilustraciones clásicas. Sus personajes bien podían haber sido extraídos del imaginario de escritores góticos como Poe, Burgess o  Lowecraft.

En el caso de James ademas cuenta una con una faceta en la que cultiva otra de sus pasiones, y que no es otra que la del diseño de tatuajes. En los que se percibe un estilo proximo al que exhibe en sus trabajos en el espacio publico, y del que se puede degustar una muestra AQUI.

Tanto como Kalinda y Centina son dos artistas urbanos con sede en la ciudad italiana de Parma que revivieron edificios abandonados en toda Europa con obras de arte a gran escala y furtivas. En contraste con la convención de arte callejero, consciente y desinteresadamente buscan lugares oscuros e inhóspitos, pintando retratos a gran escala que solo serán vistos por un puñado de personas.

Conjunto de obras que han formado parte de la exposición titulada Atroce una colección de fotografías  atmosféricas que capturan no solo sus obras, sino también la crónica de los los lugares en los que se realizaron como almacenes abandonados, fábricas e incluso iglesias que sirvieron de lienzos improvisados para esta serie de retratos subversivos, Atroce también muestra el entorno a menudo espeluznante y sombrío en el que existen estas ruinas.