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Jordi Díez Fernández - Celia, miradas que atrapan el aire


Cuando vi por primera vez vi la escultura titulada Celia firmada por el escultor Jordi Díez Fernández, pensé inmediatamente que estaba ante uno de los bustos tipográficos del escultor Jaume Plensa.

En este caso la inspiración no tiene nada que ver con la relación entre las letras del abecedario, sino más bien con las relaciones humanas con su entorno humano y el lenguaje corporal, así  como con sentimientos mas afectivos y sentimentales. 

Ejecutada de forma delicada y fragil, los contornos de la cabeza de Celia,  recuerda a los rasgos de la Diosa Minerna, deidad  romana de la sabiduría y la mitologia. Aunque en este caso el volumen hueco y vacío de Celia, nos transmite transparencia y cercania.


Dedicado a su pareja, el busto realizado en acero inoxidable reproduce los contornos de la anatomía de la cabeza del ser querido. La pieza de grandes dimensiones se orienta al frente mirando al horizonte poniendo el acento en lo esencial, en una mirada que desborda el paisaje desnudándose y fundiéndose con el.

Nacido en la ciudad castellana de Valladolid, tras completar una primera etapa en Madrid se instala definitivamente en Barcelona. En cuyo estilo ha logrado crear una trayectoria  prolífica en términos creativos, habiendo en sus esculturas una variedad de materiales típicos de su oficio: piedra, hierro, madera y terracota. 


Celia que cuenta con otros antecedentes similares en la obra escultórica de Jordi, se integra de forma frágil y elegante reflejando la intensidad de su entorno que actúa como metáfora emocional de sus sentimientos hacia su compañera.
 

Para Jordi Díez estos materiales son el preludio para trabajar exclusivamente con acero inoxidable, un metal en el que encuentra el potencial expresivo que necesita para sus obras, dejando atrás el discurso de la representación virtuosa y dando paso al interior, a la energía interior. En esta investigación formal se encuentra plenamente con la presencia del vacío, el vacío, la deconstrucción de la superficie. 

Así, Jordi Díez utiliza el metal estrictamente necesario para tratar de atrapar el aire que contiene la forma, alcanzando un grado de síntesis y ligereza que potencia la expresión y la sensación de estar frente a la realidad que hay detrás de lo tangible.

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David Mesguich, escultura transparente buscando su luz en un espacio poligonal



Expuestas en espacios abiertos las enormes esculturas que reproducen cabezas recostadas reflejan la luz adquiriendo la condición de transparencia que irradian a su alrededor.

Firmadas por el artista David Mesguich, estan hechas siguiendo un patrón poligonal, cada rasgo del rostro de sus figuras, es el prisma de un cristal que provoca un efecto por el que visualmente se transmite inocencia en sus miradas.

Ademas de una curiosidad sana, contemplativa por lo que pueda acontecer a su alrededor que proyectan a su alrededor iluminando el paisaje bañandole con una luz que como un resplandor reformula un paisaje en el que la figura se convierte en el faro.

En la trayectoria de David se observa una variedad de estilos que incluye el graffiti, técnica con la que mantiene una relación desde hace mas de diez años. Gracias a la que adquirido el conocimiento, a través de la que ha desarrollado su escultura monumental.

En la escultura Living the Dream David Mesguich se apoya en una tapia para crear un mural tridimensional

Al ser realizada integramente en papel reciclado o polipropileno, cada rasgo que conforma la expresion vectorizada del semblante de cada pieza. Cuya ubicación en el espacio explora los limites expresivos del espacio a traves de las geométrias y sus aristas.

Se observa en sus trabajos aunque de forma sutil la influencia templana que ejerció sobre el su epoca como grafitero, algo que se percibe en como logra cartografíar el territorio sobre el que opera la escultura que debido a su fragilidad parece flotar.

David Mesguich hace de lo digital su primer lugar de creación, solo en la inmensidad del código, dibuja los inicios de sus sujetos. Sus esculturas cobran vida a través del encuentro entre las técnicas de imagen tridimensional y el modelado tradicional.

Contextualizando la identidad del lugar donde casi siempre por tiempo limitado se acabara desvaneciendo dejando la ausencia provocada por la presencia efímera de una huella de calor inmaculada a traves de la que retrato su entorno.

En una de sus esculturas para interior titulada Souvenance dedicada a uno de los tecnicos del Instituto Frances de la ciudad marroqui de Marrkech, en la que David participo con esta escultura a traves de la que constaba el paso del tiempo.




ACERCA DE David Mesguich:

Nacido en Francia, se trata de un escultor visual y conceptual vive y trabaja hoy entre Bélgica y su país natal. Se graduó en la Escuela de Bellas Artes de Aix-en-Provence, y ejerce el dibujo al mismo en paralelo a su experiencia como grafitero.

Su trabajo escultórico esta adscrito a la corriente del Glitch Art, aunque también ha mostrado inquietudes por la capacidad expresiva de los videojuegos estando influenciado por epocas como la del barroco.


El Glitch Art es un movimiento artístico centrado en la práctica de usar errores digitales o analógicos con fines estéticos, ya sea corrompiendo datos digitales o manipulando físicamente dispositivos electrónicos. El término «glitch» proviene del yiddish «gletshn», que significa deslizarse, refiriéndose a esos píxeles que se deslizan de forma incorrecta.