La aventura de un Robinson Crusoe contemporáneo


Quien no ha deseado alguna vez vivir en una isla desierta, donde poder crear su propio microcosmos, eso es lo que debió pensar Brendon Grimshaw, un ciudadano ingles que hasta 1.962 ejercía com editor y decidió dejarlo todo para adquirir una isla en el archipiélago de las Seychelles en el océano Indico. La adquisición de los 0,089 km2/0.034 millas cuadradas, de superficie habitable que comprende la isla, lo que le supuso al bueno de Brendon un desembolso de £ 8.000 (Alrededor de 10.000 euros), una cifra asumible en la actualidad, pero que hace cincuenta años suponía una cantidad apreciable de dinero, lo que para  Brendon se tradujo en tener que desprenderse de las propiedades que poseía en Londres, cambiando una vida segura y confortable por una practicamente desconocida y donde en principio todo eran incertidumbres. 

Hoy en día la isla Moyenne Island es un vergel que tiene consideración de reserva natural, acreditación que obtuvo en 1.970, tan solo ocho años después de que desembarcaran en sus paradisiacas playas Brendon y otro trotamundos que responde al nombre de René Antoine Lafortune, y con el que ha reforestado la practica totalidad de la isla, transformandola en un vergel con cerca de dieciséis mil arboles y la construcción de casi cinco kilómetros de senderos, que permiten a los visitantes recorrerla previo pago de 12 euros por visitante.


Aparte de la plantación de arboles provenientes de diferentes especies, labor conservacionista de la fundación creada, se extiende a la reproducción y cría de tortugas gigantes, habiendo convertido sus playas en lugar de desove donde cada temporada depositan en la arena cientos de huevos, que son supervisados por equipo de estudiantes de biología que completan su formación en contacto con la naturaleza. 

Toda esta actividad ha supuesto un incremento de la valoración  del islote, alcanzando la nada despreciable cifra de 34 millones de euros, suma que por supuesto es inadsumible para cualquier bolsillo, mas que nada porque este Crusoe moderno, que es el apelativo con el que se conoce a Brendon se niega a considerar ninguna opción sobre la posibilidad de traspasarla. Prefiriendo seguir promoviendo la conservación a través de la elaboración de nuevos y excitantes proyectos, algo que pese a su avanzada edad nunca dejara de hacer, desarrollando ideas con todo aquel que quiera colaborar con su causa.

La vida de Brendon Grimshaw, que ha sido objeto de la filmación del documental A Grain of Sand, filmado en 2.009, y dedicado a la memoria de Antoine Lafortune fallecido en 2.009, y que podéis ver integro aqui. Y donde a sus 86 años nos narra las motivaciones que le llevaron a cambiar de vida, además de tener enseñarnos los bellos paisajes que propiciaron esta aventura y que cautivaron su mirada.